LA REALIDAD DE LA LÍNEA DE AVALES ICO

Las líneas de crédito avaladas por el Gobierno parecen la panacea para cientos de empresas y autónomos que ven en estas ayudas un respiro ante la situación que estamos viviendo. Pero no existe una fórmula para dar respuesta y agilidad a todos los frentes que ha traído la crisis del COVID19. La liquidez resulta clave para que muchas empresas no tengan que colgar el cartel de “close”, sin embargo la excesiva burocracia continua siendo uno de los grandes problemas con el que se encuentran muchos empresarios a la hora de solicitar estas ayudas.

Estas son solo algunas de las trabas a las que cada día tienen que hacer frente las empresas que esperan impacientes el mensaje: “aval concedido”. Mensaje que en numerosos casos puede suponer un “continúo” o un “cierro”.

1. Excesiva burocracia

Los bancos españoles tratan de evitar que las pequeñas empresas se queden sin liquidez, pero la burocracia continua siendo un problema que ralentiza estas operaciones. En ocasiones aparecen trabas administrativas como:

  • CNAE, “error de formalización”: si el CNAE indicado por la entidad financiera no coincide con el CNAE en el que se dio de alta la empresa el ICO devuelve el expediente.
  • Formatos: nunca un PDF fue tan importante como hasta ahora. El tipo de documento en que se envíe un documento resulta clave. Clave porque supone que una operación se estudie o no.
  • TAE: si existen diferencias, aunque sean insignificantes, entre el TAE del banco y el del ICO hay que realizar un análisis más profundo. Este análisis supone tiempo.

2. Cantidad insuficiente

Desde el comienzo las entidades señalaron como escaso el primer tramo de 20.000 millones de euros, sobre todo la cantidad referida a pymes y autónomos debido a la sobredemanda de financiación para pagar nóminas, alquileres o impuestos. Desde las entidades financieras todavía están esperando a ser tramitadas miles de solicitudes y se espera que en los próximos días se apruebe el segundo tramo, pues parte de las entidades han agotado el límite asignado. Estos 20.000 nuevos millones de euros presentarán diferencias respecto al primer tramo, pues se dedicarán a financiar íntegramente a pymes y autónomos, no a grandes empresas.

3. Lentitud

Aunque los importes inferiores a 50 millones no requieren más análisis de riesgos que el del propio banco, en ocasiones el propio sistema burocrático unido a la situación actual, donde existe una cierta desorganización, ralentizan las gestiones. Ante esta situación los bancos ofrecen créditos puente para acelerar la liquidez blindada por el ICO. A la espera de que se valide el aval esta es una de las opciones que, aunque es más cara, otorga una cierta tregua a cientos de empresas. Los créditos que ofrecen las entidades suelen tener un tipo de interés superior al de los blindados, pero el compromiso es que, una vez se reciba el “OK” del organismo público, se amortice esa financiación transitoria con la avalada.

4. Sobredemanda

En los grandes bancos, la petición de financiación por parte de las pequeñas empresas llega a multiplicar por dos y por tres el importe asignado por el ICO en función de su cuota de mercado. Además, aunque los avales de menos de 50 millones no necesitan pasar por el ICO, sino que pueden ser directamente concedidos por las entidades es necesario que estén todos los documentos. Y es aquí donde se está produciendo el atasco.

5. Lista de espera

El criterio general ha sido ir atendiendo estas solicitudes por orden de llegada, aunque han tenido prioridad los clientes de cada banco. Las peticiones no tramitadas quedan en una especie de lista de espera para cuando se abra el siguiente tramo de avales.