Leasing inmobiliario: la asignatura pendiente de muchas empresas

¿Quieres comprarte un coche nuevo pero no estás seguro del modelo?, ¿necesitas una máquina para tu empresa pero no quieres que esta se quede obsoleta? o ¿quieres adquirir unas oficinas donde poder desarrollar tu actividad? Si estás en alguna de estas situaciones, entonces el leasing es para ti. Mientras que el leasing de vehículos o maquinaria es muy común entre los empresarios, el leasing inmobiliario es el gran desconocido. Está destinado principalmente a que las empresas y autónomos reduzcan su esfuerzo económico si desean comprar un local, una oficina o una nave industrial para su actividad.

El leasing inmobiliario se basa en un contrato de arrendamiento financiero. El arrendador, que en este caso sería la entidad bancaria, cede el uso del bien al arrendatario, el empresario, a cambio del pago de unas cuotas mensuales, previamente pactadas más unos intereses. La entidad financiera compra un bien y después lo arrienda a la empresa interesada durante un determinado periodo de tiempo. Tras esta etapa, la empresa titular del leasing podrá ejercer su derecho a la compra definitiva o por el contrario, el contrato quedará extinguido.

 Ventajas:

  • Acelera la amortización.
  • Ahorro fiscal: deducción en la presentación del IVA y del Impuesto de Sociedades.
  • Si se decide adquirir el inmueble, este se venderá por un valor residual que se ha pactado previamente.
  • El plazo mínimo de financiación es de 10 años.
  • Financiación de hasta el 100% del importe del bien que quieres adquirir.
  • Se pueda aplicar a inmuebles no construidos.

Inconvenientes:

  • Las personas físicas no pueden acceder a esta financiación, solo las personas jurídicas.
  • Tiene mayor coste financiero comparado con un préstamo hipotecario tradicional.
  • El arrendatario solo será propietario del bien una vez finalizado el contrato.
  • No se incluyen servicios adicionales como: seguro, mantenimiento, etc.
  • Penalización si se rescinde el contrato antes de lo pactado.